| LA ALEGRÍA DEL OTRO LADO HA DE SER MÍA Quien pretenda parecer sabio deberá tener una buena conducta y mostrar sus obras en sabia mansedumbre; obviamente no se trata de aquella falsa humildad que hace a una persona tener apariencia de ser muy sencilla, cuando realmente es orgullosa y vanidosa; la gente que es así hasta los mismos cuya forma de vida nada tiene que ver con lo espiritual la detectan inmediatamente y se alejan de tal individuo. En ocasiones personas que pretenden ser muy sensibles a Dios, por desconocimiento de la Palabra, se convierten en personas envidiosas, quizás notan que algún vecino siendo buen cristiano empieza a prosperar en forma impresionante, en lugar de atribuirlo su éxito a que seguramente es una persona que diezma en gran medida, razón por la cual el Señor le ha bendecido de esa forma; más bien empieza a mirar con sospecha todo lo que tal persona posee. Por eso el apóstol Santiago quiere que en lugar de envidiar, hablar mal de los demás o incluso ser tan negativos y violentos contra nosotros mismos, busquemos la sabiduría que sólo viene de Dios, porque esta es pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y da buenos frutos. Obviamente, uno tendrá siempre no sólo el derecho, sino la oportunidad de escoger, pero es importante hacerlo bien, porque precisamente es lo que nos hará personas muy bendecidas, y es un fruto de justicia (Vr. 18), el cual se siembra en paz, para quienes hacen la paz. Oremos juntos. Amado Dios gracias por ayudarnos a comprender que de nada podemos, ni debemos ser orgullosos y mucho menos envidiosos; ayúdanos a ser siempre sembradores de paz y hacedores de justicia; te lo rogamos en el Nombre de tu Hijo Jesucristo, amén. |
martes, 6 de marzo de 2012
LA ALEGRÍA DEL OTRO LADO HA DE SER MÍA // Texto Bíblico: Santiago 3: 13-18
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